...Nada más diré lo que pienso...
Es lo único que hago.

domingo, 4 de julio de 2010

Si usted lo sabe no lo lea


¿Se ha fijado usted, que los instantes perfectos son pocos en la vida? La verdad no hay tal, perfecto en absoluto, pero si aquellos instantes donde todo ha conspirado para condensar tiempo, espacio personas (o no), pensamientos, palabras, sensaciones e infinitas posibilidades en un punto en el universo, y el estar ahí, se transforma en un placer existencial... He llegado a pensar: "Nada hace falta en este momento". La comodidad de la mente en concordancia con el espacio. cuando más libres nos sentimos, también es cuando más cómodos. Creo pertinente decirlo, a veces, cuando eso depende de presencias ajenas, pues la comunicación es parte de la plenitud, cuando llega a cierto nivel, ya es "conexión".
Preámbulo importante, para hablar de un tema importante. Nos damos cuenta de que envejecemos, cuando en el carro del supermercado hay más comida que licor. Eso decíamos por ahí ayer. Pero ¿crecer o envejecer? hay quienes jamás maduramos, o por lo menos aún no hemos pensado en hacerlo, solo cambiamos nuestros juguetes y nuestros juegos. A los que nos han tratado de anacrónicos, y de existenciales. Somos los que nos gusta demostrar nuestra pasión por lo que hacemos y por lo que nos interesa, y no importa el dónde (a otros sí les importa). sea en una congreso o en el más desenfrenado de los carretes. siempre hay tiempo para debatir, para recordar, para repensar, para escuchar y para decir. No creo, ni lo haré, que haya situaciones excluyentes para crear ni para buscar. Negar esto (para mi) es negar la naturaleza misma del ser humano, curioso por sobre cualquier rasgo.

En resumen esta breve nota la escribo para reflexionar sobre aquello que he experimentado poco en mis cortos años, pero que día a día, ya sea envejeciendo, madurando o creciendo (quizás debería decir: entendiendo) he podido saborear con mas frecuencia, he podido disfrutarlo más, pues he llegado a entender el por qué me siento feliz, cuando me siento feliz, y para los que nos cuesta dejar de racionalizar todo, siquiera tratar de interpretarlo, el llegar a dejarse voluntariamente a la deriva de las emociones puede llegar a ser algo intensamente fascinante.

1 comentario:

Maribel dijo...

Notable.

Soy una eterna seguidora del no seguir mucho las emociones cuando se vuelven confusas, y no tratar de entender el por qué de ellas. Sin embargo, SI... hay momentos perfectos y ve tú a saber por qué. Afirmo que es imposible e irracional saberlo. Si existiera la fórmula de la felicidad, ya sea múltiple o única, perdería la gracia y el disfrute de su carácter de impredecible y sorprendente (me carga ese término) y probablemente se capitalizaría y bueno... en el carrito del supermecado no habría licor... sino que "felicidad".

Beso Janu.

P.D:vamosatomarloconbeliyeah!