Aquí, al fin de todas las cosas, como dijo Frodo. Esta semana se me acaban las vacaciones. Sadness!!
pero no es del todo malo, la verdad me he dado cuenta que con demasiado tiempo libre empiezo a hacer las cosas al lote, o lisa y llanamente a mandarme "cagadas".
Aunque al principio estuvieron bastante activas, en parte porque aún no terminaba todo lo de la universidad, y aun estábamos en clases del preuniversitario, además de las reuniones por el CEG.
Aproveché de salir, de escalar harto con algunos amigos, retome los partidos de Ultimate que me hacía falta, y he tratado de salir a correr de nuevo con mayor regularidad, aunque no me gusta hacerlo con frío.
He sentido hace días la necesidad de subir otra vez, esta montaña que se ve desde mi casa, no hemos llegado a la cumbre aún, porque siempre encontramos caminos nuevos y otras cosas que ver, es un terreno bastante amplio antes de llegar al cerro más alto, por lo que es casi imposible no desviarse del sendero. Cada vez que lo miro, me acuerdo, de cuando he estado arriba, no solo en él, sino todas las otras veces que he subido, en otros lugares, con otras personas...
Allá es cuando más bien me siento, creo que descubrí eso un día que realmente me sentí solo y atrapado, cuando no podía volver tras mis pasos, era prácticamente imposible bajar. Ahí de verdad, el éxtasis, el grito, el viento y el eco, la roca y los cóndores cubríanme con su sombra al pasar. Fue hermoso, fue terrible también, pero el miedo, cuando conoces, se transforma en respeto.
la vida es como un día que va desde la mañana a la noche, o como los valles y sus montañas, para mi no hay razón otra de vivir más que la experiencia, el conocer, el estar, el sentir y el entender, eso es vivir. y no puedo, por mas que trato, entenderlo de otra forma, entenderlo como creo que la mayoría lo hace. No puedo ajustarme a sus vidas, pues la mía es distinta, y a veces, siento que es demasiado distinta, y que no puedo con ella.
Pero miro desde arriba y todo se ve como es, simple, vano, insignificante como uno mismo parado en la roca. Nada importa, nada hace falta, esa es la liberación de la mente.
Uno tampoco importa mucho la verdad, es decir, yo considero eso, inclusive de mi mismo. Aunque mas bien debería decir, no es que nada importe, sino que todo importa de la misma manera. Todo es igual de sacro, todas las personas y las cosas y los lugares, todo es igual de único, igual de insignificante. Eso es la magia.
También hay vida acá en los valles, felicidad, y soledad.
Mi familia me encanta, pese a todo, y mis amigos, pese a todo. Y la gente, que preciosidad, que exquisitez el apreciarlos, el abstraer su concepto hasta poder sentirse distinto a ellos, cuando no somos más que la misma cosa.
A veces prefiero estar ocupado, para olvidar, como lo dije en mi conversación anterior con Pascal, que no puedo dejar de pensar en todo lo que vivo y todo lo que siento, pues si no me pareciera que no lo podré disfrutar. Y ya espero que llegue el final de estos días para poder anhelarlos nuevamente en el futuro.
Por ahora, suficiente ocio desgasta el cerebro.